miércoles, 30 de marzo de 2011

TRANSEÚNTES II


Bajando del piso diecisiete
una señal
de un grito tardío
pisó la firmeza de un solo de viento.
Apremiando la respiración
y el ritmo virulento de sus miradas
se delató un ruiseñor
henchido de prisa
urgido de encuentro
cuando unía a su vuelo
la esperanza de una rémora.
Caminado entre edificios
saludó un señor su honra
proveyendo coloridas mordazas
para no ver sufrir sus oídos.
Bajando del piso diecisiete
la señal
de un grito tardío
divagó entre los carros...
qué forma trazaría su sangre
al verse festiva
estampando historia
en el asfalto...

LEÓN PLATA

6 comentarios:

tomasuncafe dijo...

el vacio de angustia de un grito tardío, como noria en el deseo de mirar distinto, un abrazo

Liliana G. dijo...

Ay, de esos gritos tardíos, sin retorno ni esperanzas; la ilusión perdida para siempre en el vuelo sin alas ni cometas, estrellada para siempre en su destino de póstumas intrascendencias.

Es un verdadero placer volver a leer tus versos. Compartamos un café imaginario y recitemos versos que nos recuerden que somos poetas.

Un beso enorme, querido Leo.

danilita21 dijo...

Historias que posteriormente se volveran comerciales, que perderan sentido, y luego serán olvidadas.

Wundemar dijo...

Saludos. laimprentadefar.blogspot.com migró a gundemaro.blogspot.com

Gustavo Calderón dijo...

Un sólo viento, el viento de todos, todos el viento.
El golpe estalla en la profundidad del sonido, la circunstancia podrá darse por perdida, pero el hecho, la valentía, aquella estampa, quedará flotando en el alma de todos los que alguna vez queremos saltar por la ventana.
Un abrazo Leonardo, un abrazo siempre.
G.

Francisco Javier dijo...

Interesante y real tu relato amigo, vengo a agradecerte tu visita, muchas gracias por tu comentario, estamos en contacto, salu2.

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