jueves, 17 de septiembre de 2009

CRÓNICA DE UN TEMBLOR INTERNO





Ayer morí,
De a poco me fui dando cuenta.
Primero fue un furgón cargado de euforias
Que recorrió los vellos de mi pecho.
Me obligó a dar tres brincos hacia el cielo
Y liar un cigarro de nubes blanquecinas.
Lo fumé enterito, todo.
Los olores húmedos de la mañana
Se empeñaron en olvidar una gotera azul
Que por momentos aturdía.
Sentía los labios de mi mujer empañando el monitor
Entonces, ya había devorado las últimas entradas de los blogs
Que asiduamente acompañan mi tercer café;
Luego sus ojos, su mirar
Evaporándose en el sudor que osó esquivarme.
Un intento de baño sobrevino
Una tentativa de contarle al mundo que sí lo quería,
Una charla y una amiga,
Y más tarde un terremoto
Sacudiendo espíritu y tendones,
Dudas y certezas,
La mecedora del patio soportando mi sobrepeso.
La espada de Leon-O huyendo de mi infausto albor.
Fui fuerte y corajudo
Cojones no me faltaron
Pero demasiado cerca saludaba el tálamo.
Escogí placer, de bruces caído
Luego vino la tarde con su intentona de respiros
Un fugaz ánimo candente para alimentar un par de pulsiones
Una rascada en los testículos
Un bostezo y más paño para las gafas
Más un bombardeo de imágenes no televisadas,
Unas ganas inefables de gritarle al mundo que ya no lo quería
Y una imagen de San Miguel y compañía advirtiéndome que sobre actuaba.
Por último, cada tres horas medio despertar.

Ayer me encontré con hileras de muertos desconocidos
Con ruines brujas cavándome la tumba,
Con rayos negros absorbiendo mis luces
Pero en eso, se oyó el rugir de un fiero sol
Que, negándose a filtrar al menos una partícula por mi ventana,
Me hizo saber con un piqueteo de aguacero a las cuatro de la mañana quizás
Que puedo seguir elevando cometas desde la bicicleta estática
Y hallar amigos en las primeras líneas
De cada nueva resurrección.
Me acompañaron en la noche el celular y Vargas Vila
En la madrugada buenas notas de un solo de flauta
Y en la mañana el relato de una sesión psicoanalítica,
En la que un amigo se halló poderoso subiendo escalones.


Septiembre 17 de 2009
Leon Plata


9 comentarios:

Poeta Carlos Gargallo dijo...

Fantástico, felicidades mil querido amig.

Alas Nuevas dijo...

Y aún temblando,
estremecido,
sumido en pesadillas
aún sintiendo que la vida entera
pendia, como de un hilo,
de ese celular y de Vargas Vila,
de algùn lugar resultaron fuerzas
necesarias
suficientes
urgentes
para aparecer en mi sueño
que hace mucho no es tranquilo
y susurrarme al oido
que quedan caminos
que hay salidas
que aún no se han quemado
todas las puertas
que no importa que sea septiembre
ni que octubre
ilusione con su siete
ni destruya con su ocho
que ya no lástima la piel
tu angustia inasible del nueve
que ahora todo el dolor
de septiembre
de octubre
de estos años
se vuelve fuerza en el recuerdo
fuerza que se nutre de antiguos fantasmas
fuerza que quema los dedos
como el candente cigarrillo
que se fundìa en abrazos
y en canciones de Silvio.
Hasta aqui llego tu fuerza
tu furia
tu coraje
hasta aqui tu persistencia
hasta los años venideros
de hombres nuevos
de sonrisas profundas
de làgrimas alegres
de corazónes remendados
y, mas que nunca,
radiantes

LEON PLATA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
LEON PLATA dijo...

Fantástica su poesía, amigo Poeta Carlos.

LEON PLATA dijo...

...y más que nunca, radiante..alas nuevas...

Walkyria Rennó Suleiman, dijo...

Leon, gostei demais de sua visão do mundo que nos cerca. Gostaria de publicart esta no meu blog. Posso? Com teu nome e link.

LEON PLATA dijo...

Walkyria, claro que puedes publicar este texto en tu fascinante blog. Es todo un honor para mí. Un millón de gracias, bella poetisa... ojalá estrechemos lazos literarios y de amistad...

Cariños para ti.

Walkyria Rennó Suleiman, dijo...

Leon, conforme meu pedido....

http://walkyria-suleiman.blogspot.com/2009/10/vai-que-e-blog_21.html

Árbol Sabina dijo...

5 menos 13 de la madrugada en México, en Querétaro. Estoy embriagada de limoncello, de whiskey Jack Daniels y algo de Syrah chileno: ebria rotunda. Y el hallazgo de tu poesía me excita, me invita. Gracias a tu mecedora del patio y al piqueteo de aguacero que nos une. Gracias. Algo de tus letras me ha unido en abrazo innombrable a tu soledad.

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