A un sonero desconocido en 1997. Guagua 190.
¡Vamos sonero!
Desenvainá tu ímpetu;
consolá el valle desolado,
el bloqueo de tus sentidos.
Apretá bien la trompeta,
que suene su bravura en los silencios
de la cordillera.
Quejate del parco olvido,
de las cimas desalmadas.
Alimentá de razones tus soles,
ilustrá el torpe enfado del vacío,
almacená lucecitas enardecidas,
en tus bolsillos;
apurate un bravo trago de otoño
en tu sempiterno verano.
Vamos sonero,
sin blancos ambages,
sudá tu camisa florida,
convertí tu mar en bongós azules
y después abrazalo con maracas coloradas.
Rompete el alma,
hermano de sones,
tocando un aguerrido son.
León Plata
