Un contingente de rosas en picos de colibríes,
viene dejando estelas de rémoras vencidas
en el viaje hacia los pies del océano.
Las naves regresan victoriosas
del infierno.
Vienen dejando rastros de cielos
emergidos en ultramar.
Vienen con pasos salitrosos
de bailanta en alborada.
Un carnaval con pieles curtidas,
honrosas señales de haber vivido,
orquesta su periplo.
Vienen las sales de invierno
con sus acalorados relatos,
un coraje trasatlántico,
un empeño furtivo,
una alianza con las paredes del mundo,
un sueño en burbujas de sol
para robarle al alba sus gemidos.
Porvenires demolidos
por actuales utopías;
alguien rompe los cristales
en pos de un prístino anuncio:
morena dilución de atavismos,
nuevas luces trepan los faros.
León Plata
Dedicado a las rosas del sur.
