El sentir oculto de su mirada
Lacera riscos menguados
al atardecer.
Suculentos tragos de vino
Se ciernen sobre la luz de sus cavilaciones.
Va sorbiendo con dejadez instantes lúcidos
Plegados a remolinos de café.
Advierte un son lejano
El fatuo abismo de sus odios.
Calma,
El viento está sereno,
Afuera las pisadas disminuyen su esplendor
Ya las hojas secas dejan de crujir.
Los autómatas se exceden en su diestro silencio
Y los pormenores de una tos vacilante
Amilanan su viveza.
Tímida y rauda
Avanzan sus labios sedosos,
Mojados en versos abyectos
A clavar sus ganas
En el albor abusivo
Sediento de su juego
Cálido, perverso,ingenuo.
4 de septiembre de 2010.
León Alejandro Plata
