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viernes, 30 de septiembre de 2011

PACES CÁUSTICAS



Sales del oprobio
Para el feroz porvenir;
Se deslizan las miradas
Apagadas tras los festines
Vertidos en la humareda;
Cae la mañana
Aturdida en su albor,
Lacerada en las montañas
Que la paren.
Los ecos se calcinan
En oriente,
Minados en los cauces de la paz.
Bombarderos invisibles
Saludan el bestial cielocéano
Que calla su sonrisa desnutrida.
Escorbuto.
Sales prístinas lamiendo
Sus despojos;
Avanza el fulgor macilento
De las causas reprobabas,
El estertor de los tiempos
Cercena Infame,
Sonoras glorias ,
Cuando cae la historia acribillada.

Glorias
De puños malheridos,
De puñados de escombros
Fantaseados por la manigua.
La maleza rompe los hilos del día,
Los fangos se tornan virulentos,
El clamor se sustrae de sus gritos,
Arando señas de utopía,
Malestares acordados,
A la espera de viejas uñas
Para arañar el asfalto.

Sales  erguida,
Digna  para nuevas  veladas,
Harapientas, mustias,
Enclaustradas en  los hongos
De  malbaratadas letras;
Tercas sonatas para enorgullecer los desechos
Vitoreados por las huestes hervidas
En antaño.
Van los niños
Por  su convite de juegos derretidos
rogando al futuro
Que no vuelva más.

León Plata

viernes, 16 de octubre de 2009

TU ROSTRO EN LA AVENIDA



De soslayo
una mirada,
un gesto inepto, la última pulgada
de un feroz abrazo.

El sueño no duerme
mientras huye la ciudad
con sus falsos monumentos,
enterrada,
en el abismo.

Vivo de eternidades raídas,
de tu rostro en la avenida,
de tu cielo,
de tu ocaso,
del ámbar,
del recuerdo,
de inexistencias,
en suma,
de impertinencias…
de avaricia.

En suma,
de tu rostro en la avenida,
con tus idas y venidas.

Hallando mis huellas
tras las tuyas, tras lo mío,
lo que no me pertenece,
salvándote de mi memoria,
ahorrándote decenios
con soledades infinitas
y noches de gotas de licor,
acaso de sangre,
evadiendo las esquinas
del oprobio
de los tiras…

León Plata
2003

domingo, 20 de septiembre de 2009

ANGUSTIA DE CIUDAD


La ciudad se toma los montes
asaltando sus tiempos.
La ciudad calcula en sus cuadernos
el festín de los tecnócratas,
planificando la vida de las helioconias,
ofreciendo baratas de psicoanálisis
en la libertariana elegía de algún shopping center.

La ciudad te obsequia un nuevo reino,
aséptico,
limpio de accidentados latidos;
renovadas noches en botellas antropomorfas.

Ya corazón,
no podés sentir discretos miedos,
ni conatos de oprobio,
para eso la ciudad receta
píldoras fulminantes del sentimiento;
si querés sufirir
escondete entonces en los velorios.

La ciudad todo te lo ofrece
y sos vos corazón
ciego adalid de sus pasados.
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