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viernes, 30 de marzo de 2012

HASTA QUE EL SOL PIENSE, AMIGO MÍO II


 EL FLAUTISTA-IVÁN GUAYASAMÍN

 II

¿Qué puede caber en el museo?
Guayasamín fastuosamente erguido
Al lado de las tablas del cadalso;
Un ángel decimonónico
Anunciando el deleitoso forcejeo
De los instintos sagrados
O un lápiz segmentado por accidente
Recibiendo  sesudos halagos
De admirables sabihondos.

Mientras tanto
En el andén que susurra silencios y milenios
Yace la dignidad
Con la piel podrida y los piojos deliberando
En orquestada asamblea.
Allí examina nuestro viejo alado,
Mil derrotas trasbocando,
Insistiendo y todavía pensando,
La identidad que pide diezmos o limosnas,
Contando brillantes monedas
Para el escaso festín del maíz humillado:
La identidad merma su prontuario.

Sopla el confuso frío de la sabana
El orificio mayor de la quena
En desventajados desvaríos,
Y el viejo insiste en pensar
Y en seguir pensando,
Y mira la protocolaria entrada
Y cree poder pagar con un puñado de dolor
Sin red pescado
En la aorta de lo que fue su vivienda
Antes que las naves tirotearan.  

¡A qué entrar!
Si Oswaldo Guayasamín
Amó más la quena que el mármol,
Si las latas entorpecen el paso
De más de cinco siglos de purísima abyección,
Si seguramente atropellará
 Dignísimas hileras que van al coctel
A ovacionar las tablas,
El lápiz,
El cadalso,
A Guayasamín.
              
El viejo alado roto,
Piojoso
Pensante,
Pensaría nuevamente:
A profanar sacras postales,
A vivificar los cerros del oriente,
De su vivida Santa fe;
Su Muisca Bogotá.
A guayamizar, por supuesto,
El cadalso,
El lápiz,
Las tablas,
El coctel…

El pop-art, los mass media, el impeachment,
Como pa’ no desmemoriar la séptima carrera,

Como pa’ asaltar el reino de los miedos
Y no rectificar su cósmica resistencia.


León Plata Bogotá 2000

sábado, 16 de julio de 2011

ALBORES

 HÁLITO DE ALBOR- PABLO RODRIGUEZ GUY

Algunos irrupciones del alba actúan como poderosos narcóticos;
la bruma delata prístinas huellas del entresueño,
sumiéndose en la pugna entre lo fantástico y lo que se nos da para parecernos real.
Al tomar como agitador un lado de rayo de sol,
el café se ofrece sempiterno en la llanura de un par de minutos para el olvido.
Al cerciorarse el futuro de quedar bien retratado en alguna infografía de la luna pasada,
el frío acompaña el estallido de los sueños;
 la ira del rocío despide los fantasmas que cubre.

Sobras del tintero deambulan hambrientas a la espera de un fugaz pensamiento que las habite;

somos lo que vamos desnudando para cubrir lo pasado;
el colapso de los tiempos ocurre en cada pestañeo;
los cuerpos despiden el polvo que edifica su imagen,
las siluetas despiertan
la renovadora pausa de lo añejo.

los bocados de  ufanada realidad se hacen acompañar de tragos de delirio,
el periódico digital no mancha pero sí hiere
dedos que teclean despiadadamente
lo que se alucina
cuando se mira a la calle...

León Plata, viernes 15 de julio de 2011

jueves, 24 de septiembre de 2009

RETRATO DE DOS METROS CUADRADOS DE CIELO NOVEMBRINO


Las estrellas se asomaron tímidamente para lloriquear unas cuantas gotas de nubes rojizas, o rosadas, riéndose a carcajadas de la tonta desilusión de un hombre solo, más que solitario, mientras una leve esquela de pescado, espinas blancas, hágame el favor, surcaban su espacio con muchos pies de bajura, que no de basura, que no de baja altitud, entiéndase bien…

De pronto recorriendo este diáfano hemisferio, surcando el velo indulgente de los santos, el cielo fragmenta su anchura en tediosos números de alquitrán; en pedazos que extorsionan las pestañas con la imposible idea de desplomarse sobre la oscuridad, con todo y su ternura.

El fulgor amarillento desprendiéndose de su pensar, pues que no se evidencia más en su suelo, hace restallar los tintineos de las balsas que lo atraviesan, sobre las turbias cabezas de los desolados.

Se escribe la noche y la noche es escrita, con puntas de siluetas, baladíes si se les permite; inmerso en sus corolarios, cabe la duda modesta, de si en sus lánguidas ventanas, el crepúsculo es tan astuto, como para devorarlo todo, incluso el futuro que habló, en días cálidos de fresca brisa, del lírico frío del río Neva, cuando derritió éste cosacos y levitas.

LEON PLATA
NOVIEMBRE TAL DE 2006
En ridícula lucha con un atardecer que ni amaneció ni anocheció…
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